Esta mañana he tomado un suplemento nuevo. Ashwagandha con triptófano.
Uno al despertar y otro en la comida.
No esperaba nada raro.
Solo cuidar. Acompañar.
Dar un respiro al sistema nervioso, que siempre parece en guardia, como yo.
Pero tras la segunda cápsula… algo cambió.
No fue sueño, ni pesadez.
Fue otra cosa.
Fue como si alguien, desde dentro, me hubiese susurrado:
“Ya está. Puedes parar.”
Y de pronto los hombros se soltaron,
la boca se secó,
las ganas de hablar se aquietaron,
y sentí algo parecido a estar en medio del campo sola,
sin ruido, cuando por fin el mundo se calla, y tú también.
Solo que esta vez no era paisaje.
Era cuerpo.
Era descanso.
Y en ese descanso, algo dentro de mí se asustó.
Yo no suelo bajar la guardia.
Creo que llevo toda la vida luchando contra eso.
Sosteniendo… Controlando.
Apretando la mandíbula, aunque por fuera parezca suave.
He hecho del esfuerzo una forma de amar.
Y del cansancio, un modo de estar en el mundo.
No es que no lo sepa…Lo sé.
Pero cuando el cuerpo habla de verdad…
ahí no hay teoría,
ahí solo queda escuchar.
Lo curioso es que la explicación es sencilla, aunque el efecto se sienta casi mágico.
La ashwagandha es una planta adaptógena que ayuda al cuerpo a modular su respuesta al estrés. Entre sus acciones más estudiadas está su capacidad para reducir los niveles elevados de cortisol, la hormona que se mantiene activa cuando el sistema nervioso está en alerta constante. La ashwagandha no “anestesia” ni desconecta: regula. Ayuda a que el cortisol descienda cuando ya no es necesario, y así se abre espacio para que otros neurotransmisores, como el GABA —asociado a la calma profunda—, puedan hacer su función.
El Triptófano, por su parte, es un aminoácido esencial: el cuerpo no lo produce por sí solo y necesita obtenerlo del exterior, ya sea por alimentación o suplementación. Este aminoácido es el precursor de la serotonina, el neurotransmisor del bienestar, la calma y la seguridad interior. Pero hay un detalle importante: el triptófano solo puede transformarse en serotonina en presencia de luz natural. Para que el triptófano se convierta en serotonina de forma eficiente, el cuerpo necesita ciertas condiciones: luz natural, niveles adecuados de vitamina B6, magnesio y zinc. La exposición a la luz solar, especialmente por la mañana, también favorece la regulación del ritmo circadiano y optimiza la conversión hacia serotonina en vez de a melatonina. Por eso es tan relevante exponerse a la luz solar durante el día, especialmente por la mañana. Sin luz, el triptófano sigue otro camino y puede convertirse en melatonina, asociada al sueño, pero sin pasar por ese estado de equilibrio emocional que da la serotonina.
Podríamos decir que:
- La ashwagandha baja el volumen del ruido interno
- El triptófano le devuelve al cuerpo la posibilidad de confiar y aflojar
No se trata de silenciar forzadamente al cuerpo,
sino de ofrecerle las condiciones necesarias para que recuerde: descansar es seguro.
Y a veces, eso empieza por ayudarle a recordar químicamente lo que en otros tiempos fue natural.
Pero lo que yo sentí no fue química.
Fue una frontera.
Una grieta entre el “seguir” y el “soltar”.
Una pregunta sin respuesta:
“¿Y si bajo la guardia… qué pasa?”
Y pasa esto:
Que el cuerpo suspira,
que el alma se encoge,
y aparece una voz antigua…escondida:
“Si te relajas, te pierdes.”
Y entonces entendí.
No me cuesta estar tensa.
Lo que me cuesta… es estar segura.
Segura en el mundo.
Segura en mí.
Segura aunque no esté sosteniendo nada.
No ha hecho falta una crisis.
Ni una caída.
Ni una noche en vela.
Solo dos cápsulas.
Y el permiso —por fin— de sentirme sin defensa.
Y ahí el cuerpo habló.
Me dijo que ya no quiere estar alerta todo el rato.
Que no necesita demostrar nada.
Que puede cuidarme también desde el descanso.
Como fisioterapeuta, he acompañado a muchos a soltar.
A respirar, a volver al cuerpo.
Pero hoy me he encontrado conmigo.
Y me he dado cuenta de algo que nunca había puesto en palabras:
La guardia no se baja a la fuerza.
Se baja cuando una se siente a salvo.
Y eso, a veces, no es inmediato.
Es un proceso. Es un gesto. Es una rendija.
Mañana tomaré solo una cápsula.
No por miedo,
sino por respeto.
Porque hoy ha sido suficiente.
Porque el cuerpo ya ha dicho mucho.
Y porque escribir esto… también forma parte del descanso.
“El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos”.
Marcel Proust.
Hoy he hecho consciente una lucha que ya no necesito.
Hoy no me he dormido.
Pero sí he sentido algo…
despertar.

Importante: cualquier suplementación, incluyendo la ashwagandha y el triptófano, debe realizarse siempre bajo la indicación y supervisión de un profesional sanitario. Aunque se consideran seguros en general, pueden tener contraindicaciones.
La ashwagandha no está recomendada en casos de embarazo, lactancia, hipertiroidismo, enfermedades autoinmunes o tratamientos con fármacos sedantes.
El triptófano puede interactuar con antidepresivos, y está contraindicado en trastornos hepáticos, renales o psiquiátricos graves. Además, ambos pueden interferir con ciertos tratamientos médicos.
Cada cuerpo tiene su contexto, su historia y sus necesidades únicas.







2 comentarios. Dejar nuevo
me alegro de haberlo leído
espero q me sirva para el relajo y el descanso en la misma medida
Muchas gracias, una vez más, por compartir tu madurez y visión con el resto. Siempre eres una fuente de inspiración.